El incumplimiento de un contrato es uno de los riesgos que asumen las partes cuando realizan un negocio.

En este artículo hablaremos de determinados aspectos que debes tener en cuenta y que es mejor evitar si no se quiere incumplir los acuerdos a los que hayas podido llegar con otra parte, y que pueden derivar en indemnizaciones por daños y perjuicios.

¿Qué es el incumplimiento de contrato?

Según Wikipedia, “El incumplimiento de contrato es una causa de acción legal en donde un acuerdo vinculante o un intercambio negociado no es respetado por una o más de las partes del contrato por mal desempeño o interferencia con el desempeño de las otras partes”. 

De forma más resumida y fácil de entender, el incumplimiento de un contrato es no cumplir con los términos estipulados en un contrato entre dos o más partes. 

Cuando nos referimos a este término, una de las primeras cosas que se nos pasa por la cabeza es en relación a que una empresa ha incumplido el contrato que firmó con su empleado.Sin embargo, lo cierto es que puede darse en diversas situaciones: el acuerdo puede ser escrito o verbal, laboral, mercantil, etc. 

La falta de cumplimiento de un contrato puede provocar una demanda por la parte agraviada en la que esta pide a un tribunal una compensación económica por los daños o la pérdida causados. 

Tipos de incumplimiento de contrato. 

Algunos de los tipos de incumplimiento de contrato más habituales son, entre otros:

Incumplimiento de contrato laboral.

Como es sabido, las relaciones laborales entre empresario y trabajador no dejan de estar exentas de polémica. Cuando el empresario no cumple su parte del contrato de trabajo, una de las formas más habituales de actuar del trabajador es presentar la dimisión y dejar su puesto de trabajo. 

En muchas ocasiones se actúa así por falta de información de las posibilidades que existen a nivel legal. La renuncia al puesto de trabajo sin alegar ningún tipo de causa conlleva una ausencia de indemnización y no poder cobrar la prestación por desempleo. 

En este tipo de incumplimiento será necesario acudir a un Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación o, en el peor de los casos, a los tribunales.

Incumplimiento contrato de arras.

Este tipo de incumplimiento contractual es bastante común.

El contrato de arras es un contrato privado donde las partes pactan la reserva de la compraventa de bienes muebles o inmuebles, en el que se entrega en concepto de señal una cantidad de dinero.

Lo importante en este tipo de contratos es que se establezca un plazo y una cuantía determinada para la reserva y establece una penalización en caso de no respetarse.  

Incumplimiento del reconocimiento de deuda.

La mayoría de las veces, este tipo de contratos se hacen para evitar gastos judiciales como pueden ser los gastos de contratar abogado y procurador.

Lo aconsejable es añadir alguna cláusula que establezca las consecuencias del incumplimiento contractual, como por ejemplo puede ser incluir una determinada cantidad económica en concepto de daños y perjuicios.

Consecuencias del incumplimiento de un contrato.

Por norma general y a no ser que se produzca alguna situación que así lo exima, las partes deben cumplir con sus obligaciones contractuales en los términos pactados. 

Tras otorgar un periodo para subsanar los hechos u omisiones constitutivos de infracción, según el caso, da derecho a la otra parte de solicitar el cumplimiento forzoso del contrato o la rescisión de este, con la correspondiente indemnización por daños y perjuicios en ambos casos.

Si se ha producido incumplimiento de contrato por una de las partes es necesario demostrar una relación causa-efecto. Es decir, la persona que reclame los daños y perjuicios deberá probar que los perjuicios soportados (efecto) han sido provocados por la parte que ha incumplido las obligaciones del contrato (causa). 

Al margen de las posibles consecuencias económicas, también deberemos tener en cuenta los efectos que el incumplimiento de un contrato puede acarrear sobre nuestra propia imagen. 

Hoy en día es una práctica muy habitual que, a fin de cubrirse las espaldas, cualquier persona o entidad con la que vayamos a establecer una relación contractual busque información acerca de nosotros. 

Toda esta información es muy fácil encontrarla en la red. Tanto como poner en Google nuestro nombre o el de nuestra empresa y buscarnos a través de nuestras redes sociales. Algo a puntualizar es que, a pesar de la disponibilidad de acceso a esos datos, es posible eliminar información de Internet mediante servicios especializados.

En todos los casos en los que formalicemos un contrato Es importante saber muy bien qué firmamos y qué podemos aceptar y asumir cuando establecemos un contrato, sea del tipo que sea, ya que su incumplimiento injustificado puede perjudicarnos tanto a nivel económico como social, en el presente y en el futuro.