La crisis económica provocada por el coronavirus ya es una realidad. Según los últimos datos dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el segundo trimestre del año el Producto Interior Bruto (PIB) se desplomó un 22,1% en términos interanuales. Los efectos de esta contracción inédita de la economía todavía se están calibrando, pero algunas de sus consecuencias, como bien, el cobro de facturas, ya son percibidas por el tejido empresarial y los autónomos.

La falta de ingresos prácticamente absoluta durante los dos meses de confinamiento, las restricciones por las que muchas empresas todavía no puedan retomar al 100% su actividad y, el descenso del consumo de los hogares están poniendo en apuros la viabilidad de muchas compañías. Especialmente las pymes, que ven la falta de liquidez como uno de sus principales problemas.

Las tensiones de tesorería pueden provocar impagos en las facturas y, llegados a este punto, se corre el riesgo de entrar en un espiral de morosidad que tiene un alto potencial destructivo para las empresas y los trabajadores por cuenta propia. La situación es grave y así lo percibe el mundo empresarial. Hasta un 10% de las pymes consideran que están en riesgo de tener que echar el cierre debido a la elevada morosidad y cobro de facturas. Así lo indica un estudio de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMCM)que preside Antoni Cañete.

En total, las pymes españolas tienen facturas pendientes de cobrar por valor de 136.000 millones de euros . El 61,2% de las compañías tiene problemas de falta de liquidez.

Gráfico ratio de impagados
El ratio de impagados en 2018 fue del 2,9%. Es previsible que este año se dispare. Fuente: PMcM.

En un contexto en el que la actividad económica es mucho menor y encontrar nuevos clientes se ha convertido en una tarea muy compleja, una de las principales preocupaciones de las empresas y los autónomos es, al menos, es el cobro de facturas en los plazos estipulados. En este sentido, existen diferentes recursos que te permitirán asegurar el cobro de las deudas comerciales. Veámoslos:

Pólizas contra los impagos: Los seguros de crédito

Los seguros de crédito son comercializados por las compañías aseguradoras. Su principal objetivo es que el tomador del seguro pueda despreocuparse de los impagos comerciales. Para conseguirlo, la mayoría de seguros de crédito ofrecen tres servicios:

  • Verificación de solvencia. La aseguradora comprueba la solvencia del potencial cliente del tomador del seguro. Evalúa el riesgo de establecer una relación comercial con dicha empresa a través de un análisis de su situación financiera y de su historial pagador.
  • Reclamación de los impagos. En el caso de que el cliente incumpla los plazos de pago, es la compañía aseguradora la que pasa a gestionar los trámites relacionados con la reclamación de la deuda. El simple hecho de que sea la compañía de seguros -la mayoría de las cuales cuentan con departamentos legales especializados en estos asuntos- la encargada de cobrar la deuda, ya suele tener un efecto acelerador en el pago de la factura.
  • Indemnización en última instancia. Cuando el impago ya es un hecho y las posibilidades de cobrar no existen o son mínimas, en caso de bancarrota o concurso de acreedores, por ejemplo-, la aseguradora compensa al tomador del seguro por la factura impagada.
Cuanto más grande es la empresa, más se demora en efectuar los pagos según un estudio de PMcM

Adelantar facturas con el Factoring

Otra opción muy extendida para protegerse frente a eventuales impagos de facturas es el Factoring, un recurso que se puede contratar a través de las entidades financieras. El factoring consiste en el adelanto del cobro de facturas por parte de un banco. El cual, pasa a ser el encargado de cobrar la deuda comercial. El objetivo de esta operación normalmente es el de conseguir circulante a cambio del pago de una comisión. No obstante, si el servicio contratado es el de factoring sin recurso, la compañía también obtendrá una protección frente a impagos, ya que es la entidad financiera la que corre ese riesgo, mientras que el dinero adelantado está asegurado.

Protección jurídica y legal para contratos y acuerdos comerciales

Una alternativa para minimizar los efectos negativos que puede tener el impago de facturas en las cuentas de una empresa es proteger los contratos con un tercero. Este procedimiento permite que, en caso de que un cliente no abonara la factura en los plazos establecidos, la compañía puede iniciar el proceso de reclamación de la misma sin preocuparse de los costes asociados. Actualmente, la única empresa española que ofrece este servicio es Bulldoc. A través de una póliza que sufraga los gastos de una demanda -tanto si es amistosa como judicial- de una factura impagada. Esta solución está pensada tanto para pymes como para profesionales freelance o autónomos con el fin del cobro de facturas.

Selección de clientes con Confirming

Es una solución financiera que guarda un cierto parecido con el Factoring, solo que su funcionamiento es a la inversa. A través del confirming, el banco se encarga de gestionar y anticipar los pagos de su clientes a sus proveedores. Esto implica que el proveedor -bien una empresa o un trabajador autónomo- consigue financiación a través del adelanto de las facturas a cambio de una comisión. En el caso del confirming sin recurso el proveedor también se protege frente a impagos.

Última opción: El recobro

En caso de que no hayas podido tomar ninguna de las precauciones mencionadas anteriormente, siempre te quedará la opción de recurrir a una empresa de recobros. Este tipo de compañías llevan a cabo la reclamación de facturas impagadas y, si recuperan la deuda, a cambio se llevan una comisión

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